Nuestra historia
La historia de las asambleas en la República Dominicana no es la historia de una organización, sino de la obra de Dios a través de gente sencilla: un misionero en un barco de vela, una familia que abrió su casa, campesinos que llevaron su fe consigo. La contamos con gratitud.
«¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!» — Salmos 133:1
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1932
Un barco de vela llega al Norte
Se estima que alrededor de 1932 el hermano Arturo del Villar llegó desde Santo Domingo a la costa norte, a un punto conocido como «El Puerto», entre Cabrera y La Catalina. La familia de Tomás Acosta y su esposa Crucita lo hospedó — y recibió, junto con el forastero, el mensaje que traía. De aquella hospitalidad sencilla nacieron los primeros creyentes de la zona.
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1936
La semilla en el Sur
Pocos años después, el hermano Jacob Annas, que se congregaba con los hermanos en Pasadena (California), visitó Santo Domingo y Baní compartiendo la Palabra. Su paso fue breve, pero la semilla halló tierra fértil. Así la República Dominicana llegó a ser el primer país de Hispanoamérica con hermanos reunidos únicamente al nombre del Señor Jesucristo para partir el pan.
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1930s–1990s
La obra se extiende
Las primeras reuniones se celebraban en los hogares, hasta establecerse el primer local en La Catalina Arriba. Con los años, el testimonio se extendió por el Cibao — La Novilla, Loma Alta, Los Hoyos, La Manigua y más — y luego a Santo Domingo, al Este y por todo el país, muchas veces siguiendo los caminos de familias campesinas que llevaban su fe adonde iban.
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1995
Conferencias y visitas mensuales
Hasta inicios de los años noventa se celebraban en el país cuatro o cinco conferencias generales al año. A partir de 1995, los hermanos establecieron el orden que seguimos hasta hoy: una conferencia el primer fin de semana de cada mes y una visita el tercer fin de semana, cada vez en una comunidad distinta. Ese ritmo ha sido fuente de ánimo, bendición y unidad.
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Hoy
La misma sencillez
Casi un siglo después, decenas de asambleas se reúnen por toda la República Dominicana igual que al principio: alrededor de la Biblia, partiendo el pan cada semana, sin más nombre que el del Señor. La historia sigue escribiéndose — y las puertas siguen abiertas.
Esta página resume la historia recogida por hermanos de las asambleas en el libro La Obra del Señor en República Dominicana, fruto de años de testimonios y memoria compartida.
La historia continúa en cada comunidad. Ven a conocerla de cerca.